El Bodø/Glimt firmó una noche histórica este miércoles al dejar herido al Inter de Milán, finalista de la última Champions. En su fortaleza del norte, sobre el césped artificial de Aspmyra, el conjunto noruego se rebeló ante los ‘nerazzurri’ y los golpeó con autoridad (3-1) en la ida del playoff rumbo a los octavos de final.
El Inter tendrá que apelar a su jerarquía en el Giuseppe Meazza la próxima semana. Los dos goles de desventaja con los que abandonó Bodø, la ciudad noruega situada más allá del círculo polar ártico, pueden resultar muy costosos para los de Cristian Chivu, incapaces de mostrar la solidez defensiva y la pegada ofensiva que los caracteriza. En apenas tres minutos fatídicos, entre el 61 y el 64, encajaron dos tantos que marcaron la eliminatoria y nunca lograron contener la rebelión de un Bodø/Glimt que ahora sueña con la gesta: conquistar el Giuseppe Meazza, incluso perdiendo por la mínima, para sellar unos octavos históricos.

Y motivos no le faltan. El primer golpe llegó al minuto 20, cuando Kasper Høgh se inventó un taconazo brillante en la frontal del área que dejó a Fet frente al arco para batir a Yann Sommer. Las alarmas se encendieron en un Inter que echó de menos el colmillo de Lautaro Martínez; el ‘Toro’ tuvo una clara, pero no logró definir.
Hauge, pareció tender la mano a su ex equipo con el 2-1 en el marcador, gracias a un zapatazo directo a la escuadra desde fuera del área. Pero al Inter le temblaron las piernas en Noruega y el Bodø golpeó de nuevo. Apenas tres minutos después, Høgh, protagonista absoluto, coronó su exhibición empujando sin oposición un pase de Blomberg tras otra jugada que desarmó por completo a la defensa italiana.
El Inter queda obligado a reaccionar en el Giuseppe Meazza: necesita al menos dos goles para forzar la prórroga. El Bodø/Glimt, mientras tanto, vuelve al norte con licencia para soñar.
