El Arsenal no pudo capitalizar del todo la oportunidad y empató 0-0 ante el Liverpool en un partido tenso y de pocas concesiones. El resultado deja sensaciones encontradas en el Emirates: los Gunners fallaron en el intento de dar un golpe sobre la mesa, pero mantienen el liderato y conservan una ventaja de seis puntos en la cima.

En el Emirates no hubo vencedor, pero sí una sensación conocida. El Liverpool volvió a interponerse en el camino del Arsenal, confirmándose como ese rival que siempre sabe cómo incomodarlo. El 0-0 final, sumado al 1-0 en Anfield de la primera vuelta, consolida a los reds como el “agua fiestas” de los gunners esta temporada.
El empate mantiene intacta la fotografía en la cima de la Premier League. El equipo de Mikel Arteta sigue liderando con seis puntos de ventaja sobre Manchester City y Aston Villa, mientras el vigente campeón, cuarto y a 14 puntos, se permite un dato de orgullo: es el único conjunto que ha dejado al Arsenal sin marcar en el campeonato… y por partida doble, frenando una racha de 26 partidos consecutivos viendo puerta.
Desde el inicio, el Arsenal se adueñó del balón y empujó al Liverpool contra su área. El dominio fue claro, pero el peligro, limitado. La vía más productiva apareció por la derecha, con las constantes subidas de Bukayo Saka y Jurriën Timber, aunque sus centros no encontraron destinatario. Viktor Gyökeres volvió a quedarse sin incidencia.
A los reds les costó sacudirse la presión, pero cuando lo lograron estuvieron cerca de golpear. Un fallo en la salida local terminó con una vaselina de Conor Bradley desde fuera del área que se estrelló en el larguero en el minuto 27, tras un compromiso innecesario entre William Saliba y David Raya.
Antes del descanso, el Arsenal volvió a apretar liderado por Declan Rice, robando alto y sosteniendo el ritmo. Las mejores opciones fueron un disparo de Leandro Trossard que se marchó cerca del poste y un remate de Rice que encontró la respuesta segura de Alisson Becker.
La segunda parte fue más equilibrada. El Liverpool se estiró y recordó, por momentos, aquel gol lejano que decidió el duelo de la primera vuelta. Dominik Szoboszlai lo intentó a balón parado, primero sin puntería y después rozando el larguero en el tramo final. El marcador, sin embargo, no se movió.
Un empate que deja sensaciones opuestas: el Arsenal frena su inercia goleadora, pero sigue mandando; el Liverpool no gana, pero confirma que sabe cómo detener al líder.
