El Real Madrid volvió a ganar en LaLiga, pero ni siquiera el triunfo logró apagar el incendio que atraviesa el club. El conjunto blanco derrotó 2-0 al Real Oviedo en el Santiago Bernabéu en una noche marcada más por los silbidos, las pancartas y el descontento de la afición que por lo ocurrido dentro del campo.
El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa llegaba golpeado tras perder el Clásico y despedirse definitivamente de la pelea por LaLiga. Enfrente estaba un Oviedo ya descendido matemáticamente a Segunda División, pero aun así el ambiente en Chamartín fue de máxima tensión desde antes del inicio del encuentro.
El primer gol llegó gracias al canterano Gonzalo García, que aprovechó un error defensivo del conjunto asturiano para adelantar al Madrid antes del descanso. Más tarde, Jude Bellingham sentenció el partido con el 2-0 definitivo en la segunda mitad.

Sin embargo, el foco de la noche estuvo completamente en la grada. Kylian Mbappé, que regresaba tras lesión y comenzó el partido desde el banquillo, fue recibido con una fuerte pitada cuando ingresó al terreno de juego. Vinicius también fue señalado por parte de la afición, mientras que en las tribunas aparecieron pancartas contra Florentino Pérez, incluyendo una con el mensaje “Florentino. Vete YA”, que fue retirada por seguridad.
Incluso después del partido, Mbappé dejó unas declaraciones que aumentaron todavía más el ruido alrededor del club, asegurando que Arbeloa le comunicó que actualmente es “el cuarto delantero de la plantilla”. Sin embargo, horas más tarde en rueda de prensa, el técnico madridista desmintió completamente esa versión y aseguró que nunca mantuvo esa conversación con el francés, intentando bajar la tensión en medio del complicado ambiente que vive el club.
Con la victoria, el Madrid mantiene el segundo lugar de LaLiga, aunque el ambiente en el Bernabéu refleja una fractura total entre afición, jugadores y directiva en el cierre de una temporada que terminó dejando más dudas que alegrías.
