El Celta de Vigo escribió una de las páginas más importantes de su historia europea tras imponerse 0-2 al Olympique de Lyon en Francia y sellar su pase a los cuartos de final de la Europa League. Un triunfo de carácter, personalidad y fútbol que confirma el gran momento del equipo gallego.
El partido quedó marcado desde muy temprano. La expulsión de Niakhaté en el minuto 15 dejó al conjunto francés con diez hombres y permitió al Celta tomar el control del encuentro desde el inicio. A partir de ahí, el equipo de Claudio Giráldez jugó con inteligencia, paciencia y ambición.

El premio llegó en la segunda mitad. Javi Rueda, protagonista absoluto de la eliminatoria, abrió el marcador tras una gran acción colectiva, confirmando su peso en este equipo tanto en defensa como en ataque.
Con el Lyon sin capacidad de reacción y cada vez más superado, el Celta sentenció el partido en los minutos finales. Ferran Jutglà aprovechó los espacios y cerró el 0-2 definitivo, desatando la locura entre los aficionados desplazados.
Más allá del resultado, la clasificación tiene un valor enorme. El Celta, con varios canteranos y bajas importantes, mostró personalidad en un escenario complicado y vuelve a unos cuartos de final europeos nueve años después.
Ahora, el equipo gallego ya sueña en grande. Con confianza, identidad y una generación que ilusiona, el Celta se mete entre los ocho mejores de Europa con la sensación de que esto no ha terminado.
