El Sevilla volvió a respirar. En una noche cargada de tensión y necesidad, el conjunto de Nervión venció 1-0 a la Real Sociedad en el Ramón Sánchez-Pizjuán, en un partido que valía más que tres puntos: valía la permanencia.
Con un estadio a reventar y ambiente de final, los de Luis García Plaza salieron decididos, pero también acelerados. La presión por el contexto les jugó en contra durante la primera mitad, donde generaron ocasiones pero sin la claridad necesaria para romper el cero. La intensidad estaba, pero faltaba precisión.
Todo cambió tras el descanso.
Apenas iniciada la segunda parte, apareció el hombre de la noche: Alexis Sánchez. El chileno, recién ingresado, aprovechó una gran jugada de Neal Maupay para definir dentro del área y desatar la locura en el Pizjuán.

El Sevilla, empujado por su gente, supo manejar el partido. Incluso llegó el 2-0, pero el VAR lo anuló por fuera de juego, dejando el desenlace abierto hasta el final. La Real Sociedad intentó reaccionar, pero nunca logró imponer condiciones ni generar peligro real.
Más allá del resultado, el triunfo refleja carácter. El Sevilla cerró espacios, defendió con orden y convirtió su estadio en un fortín, como en sus mejores noches.
Con estos tres puntos, los hispalenses salen momentáneamente del descenso y dan un paso clave en su objetivo de seguir en Primera División. Ahora vienen cuatro finales: dos en casa y dos como visitante.
